
Mi mayor reto de este año ha sido sentir lo que me mueve y entenderlo para ir dibujando lo que es mi identidad.
Llevo años buscando delinear quién soy, qué me gusta, quién quiero ser. Años esperando que de fuera me llegue la respuesta a la pregunta “¿quien soy?”, “¿a dónde voy?”, “cual es mi propósito?”.
Esta búsqueda hacia fuera, en los últimos tres años, he aprendido a dirigirla hacia dentro. Como cualquier nueva costumbre, cuesta cogerle el pulso y ser constante.
Y así, por ser constante y consistente con este nuevo proposito, decidí invertir tiempo en crear una rutina de exploración hacía dentro y soltarme.
Reventé, destrocé, até, maltraté y saqué de dentro lo que sentía.. las víctimas? Lienzos, bastidores, tablas de maderas, cuerdas y objetos que pronto se transformaron el los registros de quien soy. Estos registros empezaron a transformarse en respuestas. La Ira, la rabia y la frustración eran parte de la respuesta. Acepté que esto era lo que tenía que salir. La destrucción es parte de lo que para mi significa creación.
Disfruté destrozando y atando con el mismo ímpetu, con la misma rabia con que me hicieron daño y me ataron a mí.
“Nueve” es la primera colección que nace enteramente desde dentro, fruto de una metamorfosis y del entendimiento de la fuente de mi inspiración.
Con esta colección, que incluye piezas nuevas y piezas antiguas revolucionadas, me desnudo hablando de mi: un inmigrante buscando un hogar, una red de apoyo y en definitiva, su propria identidad.
Estos nueve años en España han sido un proceso de autoconocimiento empezando por soltar el entorno de origen, estéril, y la construcción de una nueva realidad que me permitiera construir mi identidad desde dentro.
Llegué a España a finales de 2016 (2+0+1+6=9). En numerología, el número 9 simboliza el fin de un ciclo, el cierre de una etapa. Ahora, nueve años después, vuelvo a encontrarme con otro 9, señal de un nuevo cierre. Esta vez, el cierre de un periodo de profundo aprendizaje personal y profesional, y también de la construcción de un hogar interior y de una red de apoyo formada por seres queridos que yo mismo he elegido. Porque, por muy sólidos que sean los cimientos de un hogar, siempre es posible —y hasta verosímil— que vuelvan a temblar.
Al final de este ciclo nace mi colección “Nueve”, construida alrededor de estos nueve años y del abrazo a un nuevo yo que se define desde dentro, llevando sobre lienzos, maderas, bastidores y cuerdas los signos que marcan mi identidad.
En todas las obras aparecen rostros, objetos, restos de personas que han sido determinantes en momentos clave de este proceso.
“Nueve” significa el fin de un ciclo y el comienzo de uno nuevo.












































